En México, alrededor de 22 mujeres pierden la vida cada día a causa del cáncer de mama, un padecimiento que continúa siendo el de mayor índice de mortalidad entre las mujeres. A pesar de los avances médicos y las campañas informativas, persisten mitos y desinformación que retrasan la atención médica o el diagnóstico oportuno.
Mitos que aún ponen en riesgo la vida
La doctora Karla Centelles, oncóloga médica y aliada de la Fundación CTR, advierte que la desinformación puede tener consecuencias graves. En consulta, dice, aún escucha ideas falsas sobre el origen y tratamiento del cáncer de mama.
Uno de los mitos más frecuentes es creer que una biopsia “riega” el cáncer. La especialista aclara que esto es completamente falso: “La biopsia es un procedimiento seguro y esencial para confirmar el diagnóstico. El cáncer de mama es un tumor sólido, no puede propagarse por tomar una muestra”.
Lactancia, alimentación y otros falsos vínculos
Otro error común es pensar que no amamantar provoca cáncer de mama. La doctora Centelles explica que la lactancia materna disminuye el riesgo, pero no lo elimina. “Mientras más tiempo se amamanta, menor es el riesgo de desarrollar cáncer, aunque existen casos en mujeres que nunca se embarazaron y también lo padecen”, puntualiza.
Sobre la creencia de que el azúcar alimenta al cáncer, la especialista precisa que ningún alimento o dieta por sí sola puede prevenir o causar la enfermedad. Sin embargo, los estudios demuestran que una dieta alta en alcohol, carnes rojas, procesados y azúcares añadidos incrementa el riesgo.
Antitranspirantes y remedios naturales: sin evidencia científica
Respecto al uso de desodorantes antitranspirantes, Centelles enfatiza que no existe evidencia científica que relacione sus componentes con el cáncer de mama.
Aun así, continúan los estudios sobre los llamados disruptores endocrinos presentes en algunos productos”, señala.
También advirtió sobre el riesgo de sustituir tratamientos médicos con tés o remedios naturales. “Estos productos no curan y pueden interferir con los medicamentos oncológicos. Antes de consumirlos, deben consultarse con el médico tratante”, advirtió.
Prevención y detección temprana: la mejor defensa
El cáncer de mama tiene causas multifactoriales: hay factores no modificables —como la edad, el sexo o la genética— y otros que sí pueden controlarse. Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio regularmente y evitar el tabaco reduce las probabilidades de desarrollarlo.
Aunque la mayoría de los casos se diagnostican en mujeres mayores de 50 años, la enfermedad puede aparecer desde la pubertad. Por ello, la especialista recomienda la autoexploración mensual, revisión ginecológica cada seis meses y mastografía anual a partir de los 40 años. En mujeres jóvenes, se aconseja una revisión clínica anual desde los 25 años.
Signos de alerta y tratamientos personalizados
Detectar cambios en la piel del seno —como textura similar a una cáscara de naranja—, retracción del pezón o secreciones con sangre debe ser motivo de consulta inmediata.
Centelles subraya que el tratamiento no siempre implica una mastectomía: “Hoy existen terapias personalizadas que incluyen cirugías conservadoras, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia y terapias dirigidas. Incluso en etapas avanzadas, hay opciones de control. El cáncer de mama ya no es sinónimo de muerte si hay adherencia al tratamiento”.

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