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Las denuncias ignoradas en el caso Fátima Pamela

A más de un año del asesinato de Fátima Pamela López Medina, su madre, Elvia Medina Campos, sigue reconstruyendo una pregunta que, asegura, las autoridades no han querido responder: ¿por qué nadie actuó cuando su hija denunció que estaba en peligro?

Fátima Pamela López Medina tenía 25 años, era abogada y había denunciado amenazas, agresiones y abuso sexual presuntamente cometidos por su entonces pareja, identificado como Jorge David N. Sin embargo, pese a las denuncias y solicitudes de protección, fue asesinada a balazos el 11 de diciembre de 2024 afuera de su lugar de trabajo en el Estado de México.

«Tengo mucho miedo porque me va a matar», recordó su madre que le dijo semanas antes del crimen.

Hoy, mientras Jorge David enfrenta un proceso judicial por el delito de violación, la carpeta relacionada con el asesinato permanece sin avances contundentes, asegura Medina Campos.

Para la familia, el asesinato de Fátima Pamela estuvo precedido por una escalada de violencia que sí fue denunciada.

Una relación que cambió rápidamente

De acuerdo con el testimonio de Elvia Medina Campos, Fátima Pamela conoció a Jorge David mientras ambos trabajaban en una notaría.

Al inicio, la relación parecía estable.

«Era muy amable, muy atento y muy halagador con ella», recordó.

Sin embargo, conforme avanzó la relación comenzaron a surgir conductas de control y manipulación que la familia identificó tiempo después.

Apenas unos meses después de iniciar el noviazgo, Jorge David le propuso matrimonio.

La rapidez con la que avanzaba la relación llamó la atención de la familia, aunque Fátima Pamela aseguraba sentirse tranquila y cómoda con él.

Poco después apareció una primera señal de alarma.

Una mujer identificada como Sofía contactó a Fátima Pamela para advertirle que también mantenía una relación sentimental con Jorge David.

Según la reconstrucción hecha por la familia, ambas mujeres se encontraron para confrontarlo. Durante ese encuentro, él negó cualquier vínculo sentimental con Sofía y desacreditó públicamente su versión.

La situación escaló días después.

“Si no te casas conmigo, no te vas a casar con nadie”

La familia relata que uno de los primeros episodios graves ocurrió cuando Jorge David presuntamente intentó llevarse a Fátima Pamela contra su voluntad hacia Morelos.

Durante el trayecto, asegura la madre, el hombre se mostró agresivo, le quitó el teléfono y comenzó a amenazarla.

La joven logró escapar tras pedir ayuda en una parada cercana a Paseo Tollocan.

Desde el teléfono de una mujer que la auxilió, llamó a su familia para pedir que fueran por ella.

Horas más tarde, Jorge David acudió nuevamente a la vivienda familiar para insistir en hablar con Fátima Pamela.

La conversación duró cerca de dos horas.

Cuando la joven regresó con su madre, aseguró que había sido amenazada.

«Me dijo que si no se casaba con él, no se iba a casar con nadie», relató Elvia Medina.

Según su madre, Jorge David también amenazó con hacer daño a otros integrantes del hogar, incluida Mariana, hermana menor de Fátima Pamela.

La violencia continuó durante los días siguientes.

La madre de la víctima asegura que durante la madrugada el hombre volvió a buscar a la joven afuera de la vivienda familiar y posteriormente ella reveló haber sido víctima de abuso sexual.

Ese mismo fin de semana acudieron a denunciar los hechos ante autoridades de Naucalpan.

La denuncia y las presuntas filtraciones

La familia sostiene que desde el inicio el proceso estuvo marcado por retrasos, omisiones y presuntas filtraciones de información.

Aunque Jorge David fue retirado de la vivienda por policías municipales tras insistir en buscar a Fátima Pamela, horas después volvió a aparecer en libertad.

Al día siguiente de presentar la denuncia, la joven recibió mensajes que terminaron por incrementar su miedo.

«Ya sé lo que declaraste. Ya sé cuándo tienes tu cita psicológica», habría escrito Jorge David, según el relato de la madre.

La familia sostiene que información de la carpeta de investigación fue filtrada.

«Ella decía: ‘¿Cómo voy a seguir yendo? Tengo miedo», recordó Elvia Medina.

Pese a las denuncias y solicitudes de protección, las medidas cautelares nunca se implementaron de manera efectiva, acusa la familia.

«Nos dijeron que habría vigilancia y rondines, pero realmente nunca pasó», sostuvo.

Amenazas y vigilancia constante

La violencia no terminó después de la denuncia.

De acuerdo con la familia, Jorge David mantenía una conducta obsesiva y controladora. Constantemente buscaba saber dónde estaba Fátima Pamela, con quién salía y le exigía mantenerse en comunicación permanente.

En octubre de 2024 ocurrió otro episodio que volvió a encender las alarmas.

Después de salir con amigas, Fátima Pamela recibió llamadas insistentes de Jorge David. Más tarde, durante una discusión, presuntamente volvió a amenazarla y retenerla contra su voluntad.

La joven logró escapar gracias a la intervención de varias personas que escucharon sus gritos y se acercaron a auxiliarla.

«Ella decía que se la iba a llevar a unos panteones y que ahí la iba a matar», relató su madre.

Días después, la fachada de la vivienda familiar apareció vandalizada con pintura roja y mensajes intimidatorios.

Además, comenzaron a recibir amenazas desde distintos números telefónicos y fueron añadidos a grupos de mensajería donde les enviaban mensajes relacionados con delincuencia organizada.

La familia también denunció que Julián, expareja de Fátima Pamela, recibió amenazas y fotografías de ambos.

Para la familia, las intimidaciones formaban parte de una escalada de violencia que ya había sido denunciada ante autoridades.

El asesinato de Fátima Pamela

La tarde del 11 de diciembre de 2024, Fátima Pamela salió de trabajar.

Minutos después fue atacada a balazos afuera de las instalaciones donde laboraba.

Según la reconstrucción realizada por la familia, dos hombres habrían esperado durante horas cerca del lugar. Uno de ellos permanecía en motocicleta, mientras otro se ocultó detrás de una malla cercana al estacionamiento.

Fátima Pamela fue asesinada cuando se acercaba a su camioneta.

«La cazaron», dijo su madre.

La familia sostiene que el crimen ocurrió pese a las denuncias previas y a las amenazas que ya habían sido reportadas.

Ese mismo día, Mariana —hermana menor de la víctima— había sufrido un accidente durante una actividad deportiva. La coincidencia incrementó el temor de la familia debido a las amenazas previas que habían recibido.

Una investigación que la familia considera estancada

Actualmente, Jorge David enfrenta proceso judicial por el delito de violación. La primera audiencia de juicio está programada para junio de este año.

Sin embargo, la carpeta relacionada con el asesinato de Fátima Pamela continúa sin avances significativos, asegura Medina Campos.

De acuerdo con colectivos y familiares, la investigación inició como homicidio calificado, pese a haber sido integrada por una fiscalía especializada en feminicidios.

También señalan que no existe un peritaje en antropología social y que el caso continúa sin investigarse plenamente con perspectiva de género.

La madre de la víctima denunció además presuntas irregularidades dentro de la investigación, entre ellas la desaparición de información contenida en el teléfono celular de su hija.

«Nos dijeron que el teléfono estaba limpio. Que no tenía nada. ¿Cómo es posible?», cuestionó.

La familia sostiene que Fátima Pamela conservaba grabaciones y conversaciones relacionadas con amenazas previas.

Además, acusó lentitud en el avance de la carpeta y falta de respuesta por parte de autoridades ministeriales.

“Ella sí pidió ayuda”

A más de un año del crimen, Elvia Medina insiste en que el caso no puede quedar impune.

La familia exige a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México una investigación diligente, transparente y con perspectiva de género, así como avances reales en la identificación de los autores materiales e intelectuales del asesinato.

También pide revisar las presuntas filtraciones de información relacionadas con la denuncia presentada por Fátima Pamela y las omisiones en las medidas de protección que, asegura, nunca se aplicaron de manera efectiva.

«Ella sí pidió ayuda. Ella sí denunció. Ella dijo que tenía miedo», sostuvo su madre.

 

Y aun así, nadie la protegió”.

A más de un año del crimen, la familia asegura que sigue esperando respuestas que, hasta ahora, no han llegado.

América Muñoz Herrera

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Periodista con más de 13 años de trayectoria en distintos medios de Comunicación de Veracruz y el Estado de México. También ha colaborado en gobiernos municipales. Su lema es que no es un producto terminado y está en constante aprendizaje.

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