Mientras el Estado de México reportó 16 víctimas de feminicidio durante el primer cuatrimestre de 2026 y se ubicó entre las entidades con más casos del país, una cifra aún más reveladora expone la magnitud de la violencia que enfrentan las mujeres mexiquenses: la entidad concentró 8 mil 752 víctimas mujeres de lesiones dolosas, el equivalente a 32.9 por ciento del total nacional.
En otras palabras, una de cada tres mujeres lesionadas de manera intencional en México fue agredida en territorio mexiquense durante los primeros cuatro meses del año.
Los datos corresponden al Informe sobre Violencia contra las Mujeres del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), con corte al 30 de abril de 2026, y muestran que la problemática trasciende los feminicidios consumados para extenderse a una violencia cotidiana que deja miles de víctimas cada año.
La violencia que antecede al feminicidio
Durante el mismo periodo, el Estado de México registró 16 víctimas de feminicidio, ubicándose por debajo de Sinaloa, que acumuló 27 casos, y empatado con Chiapas.
Sin embargo, el contraste aparece al revisar los delitos que suelen anteceder las agresiones letales contra las mujeres.
La entidad reportó una tasa de 95.39 lesiones dolosas por cada 100 mil mujeres, muy por encima de la media nacional, que se ubicó en 38.73.
El dato refleja una violencia persistente que se manifiesta en agresiones físicas denunciadas formalmente ante las autoridades y que, en muchos casos, constituye una señal de riesgo previa a delitos de mayor gravedad.
Homicidios de mujeres superan los casos de feminicidio
El informe del SESNSP también documenta que, además de las 16 víctimas de feminicidio, en el Estado de México fueron contabilizadas 24 víctimas mujeres de homicidio doloso durante el primer cuatrimestre de 2026.
En conjunto, ambas cifras suman 40 muertes violentas de mujeres registradas entre enero y abril.
La diferencia entre los registros de homicidio doloso y feminicidio continúa siendo objeto de análisis por especialistas y organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, quienes han sostenido que toda muerte violenta de una mujer debe investigarse inicialmente bajo protocolo de feminicidio.
Toluca permanece en la lista nacional
A nivel municipal, Toluca volvió a aparecer entre los 20 municipios con más feminicidios del país.
La capital mexiquense acumuló tres casos durante el primer cuatrimestre de 2026 y se ubicó en el lugar 13 del listado nacional elaborado por el SESNSP.

Además, alcanzó una tasa de 0.60 feminicidios por cada 100 mil mujeres, cifra superior a la media nacional y que la mantiene entre los municipios con mayor incidencia de este delito.
El informe advierte también que 38.3 por ciento de todos los feminicidios registrados en México se concentraron en apenas 20 municipios, lo que evidencia una fuerte focalización territorial de la violencia feminicida.
Violencia dentro de los hogares
La problemática no se limita a los espacios públicos.
Durante los primeros cuatro meses del año, el Estado de México acumuló 8 mil 645 carpetas de investigación por violencia familiar, manteniéndose entre las entidades con mayor incidencia en este delito.
Las cifras muestran que la violencia contra las mujeres en la entidad se expresa en múltiples formas: agresiones físicas, violencia familiar, homicidios dolosos y feminicidios, configurando un escenario que rebasa la dimensión de un solo indicador.
Más allá de la estadística
Los números del primer cuatrimestre de 2026 dibujan un panorama complejo para las mujeres mexiquenses.
Aunque el Estado de México no encabeza la lista nacional de feminicidios, sí lidera ampliamente las lesiones dolosas contra mujeres y permanece entre las entidades con mayores registros de violencia familiar y muertes violentas femeninas.
Detrás de las 16 víctimas de feminicidio existe una realidad más amplia: miles de mujeres que sobrevivieron a agresiones físicas y cuyos casos reflejan la persistencia de la violencia de género en la entidad.
La estadística muestra que el reto no se limita a la investigación y sanción de los feminicidios consumados, sino también a la prevención de las conductas violentas que suelen precederlos y que continúan afectando a miles de mujeres en el Estado de México.

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