Alfeñique: la herencia dulce de Toluca que busca ser Patrimonio

En los Portales de Toluca el aire se impregna cada otoño con el aroma a azúcar, huevo y limón. Ahí, donde calaveras y ataúdes en miniatura endulzan la vista, nació hace casi cuatro siglos una tradición que hoy da un paso histórico: el alfeñique está en camino a convertirse en Patrimonio Cultural del Estado de México.

El Cabildo de Toluca aprobó por unanimidad la propuesta del alcalde Ricardo Moreno Bastida para gestionar la declaratoria ante la Legislatura local.

La medida busca dar certeza a las familias artesanas que, año tras año, sostienen con sus manos esta tradición que se funde entre lo prehispánico y lo colonial.

Más que un dulce, una identidad

El presidente municipal subrayó que este reconocimiento representa no solo una obligación de las autoridades para promover y difundir la cultura, sino también un respaldo legal y económico para quienes dedican su vida a modelar figuras que terminan en las ofrendas de Día de Muertos.

En paralelo, ya comenzaron los trámites ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para otorgar al alfeñique de Toluca la denominación de origen, lo que blindaría aún más su valor histórico y económico.

Cuatro siglos de historia en azúcar

El alfeñique llegó a México en el siglo XVII como herencia árabe traída por los españoles, pero en Toluca adoptó forma propia. Documentos de 1630 refieren a Francisco de la Rosa como uno de los primeros artesanos autorizados para producirlo en la entonces calle Real.

La mezcla con las antiguas figuras de amaranto usadas en rituales indígenas dio origen a un dulce único: calaveras, ataúdes, animales y frutas que aún hoy se moldean con azúcar y grenetina en talleres familiares.

Desde 1932, la Feria del Alfeñique convierte a los Portales de Toluca en un corredor de colores y figuras que atraen a miles de visitantes cada año. En 2014, la ciudad reforzó este legado con la apertura del Museo del Alfeñique, que documenta su historia y técnicas.

Patrimonio vivo para el futuro

Los ediles reconocieron que esta declaratoria no solo protegerá un oficio, sino que consolidará a Toluca como capital cultural y turística durante la temporada de Día de Muertos. Para las más de 80 familias artesanas, representa la posibilidad de que su trabajo siga siendo motor económico y herencia viva.

El alfeñique, entonces, deja de ser únicamente un dulce para la ofrenda: se confirma como símbolo de identidad toluqueña y como una expresión que, entre azúcar y memoria, enlaza a las generaciones pasadas con las que están por venir.

América Muñoz Herrera

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Periodista con más de 13 años de trayectoria en distintos medios de Comunicación de Veracruz y el Estado de México. También ha colaborado en gobiernos municipales. Su lema es que no es un producto terminado y está en constante aprendizaje.

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