En el Congreso del Estado de México, las semillas se convierten en símbolos de vida, las palabras dan forma a una calaverita de alfeñique y los documentos históricos recuperan el origen de las instituciones. Detrás de cada cráneo hay una historia, una técnica artesanal y una manera distinta de interpretar la muerte, la memoria y la identidad mexiquense.
El concurso de cráneos organizado por la Unidad de Asistencia Social (UAS) del Poder Legislativo reunió 14 piezas elaboradas con distintas técnicas y materiales, en las que trabajadoras y trabajadores de diversas áreas incorporaron conocimientos, referencias históricas, símbolos y experiencias colectivas.
La exposición muestra cómo una tradición asociada al Día de Muertos también puede convertirse en una oportunidad para compartir la historia y el trabajo que se realiza dentro de la institución.
Una ofrenda para recuperar la historia del Estado de México
Entre las propuestas destaca la ofrenda de la Biblioteca del Congreso del Estado de México, dedicada a los constituyentes que participaron en la elaboración de la Constitución estatal de 1827. La pieza recupera documentos, personajes y momentos fundamentales para comprender cómo se organizó el territorio y se construyeron las bases jurídicas de la entidad.

Eva Linares, analista de la Biblioteca Legislativa, explicó que la ofrenda rinde homenaje a los constituyentes y recupera los documentos que dieron sustento a la organización política y jurídica del Estado de México.
Uno de los documentos representados es la Ley Orgánica Provisional del Estado de México, que estableció que la entidad era un estado libre, independiente y soberano. Linares destacó que también fue importante para comenzar a definir los límites territoriales del estado y dejar constancia de ese proceso en la primera memoria de Melchor Múzquiz.

La pieza incluye un mapa antiguo relacionado con la antigua Intendencia de México, cuyo territorio comprendía zonas de lo que hoy son Veracruz, San Luis Potosí, Tlaxcala y Puebla, entre otras. La representación permite observar cómo aquella provincia se fue dividiendo y cómo cambió la configuración territorial.
En el sombrero de la ofrenda se colocaron cuatro documentos fundamentales para la creación y organización de la entidad. Entre ellos se encuentra el decreto número 2, del 2 de marzo de 1824, que estableció la organización del Estado de México y cuya fecha se considera la de su erección.
También se representa la Ley Orgánica Provisional. A estos documentos se suma el decreto número 84, mediante el cual, en enero de 1827, se determinó que Texcoco sería la sede de los supremos poderes del estado. Este antecedente forma parte del contexto histórico de la Constitución estatal de ese año.
Las flores colocadas en el centro de la ofrenda reúnen a personajes vinculados con el proceso constituyente. Entre ellos aparece José María Luis Mora, quien presidió el Congreso Constituyente, y Melchor Múzquiz, primer gobernador del Estado de México.
La composición también incluye a Heredia, quien, aunque no fue diputado, tuvo una participación importante en la redacción de los documentos estatales, según explicó Linares. Otro personaje representado es Lorenzo de Zavala, quien había sido gobernador y aportó opiniones relacionadas con la Constitución de 1827, aunque para entonces ya no ocupaba ese cargo.
En otro de los elementos de la ofrenda se muestran las firmas de los constituyentes que suscribieron la Constitución estatal, incluida la de Melchor Múzquiz.
La ofrenda también presenta una reproducción del manuscrito de la Constitución de 1827. Linares precisó que el original se conserva en la Biblioteca Legislativa, junto con los manuscritos originales de las constituciones posteriores de 1861, 1870 y 1917.
La propuesta, explicó, busca recordar a quienes participaron en la construcción jurídica del estado y, al mismo tiempo, mostrar al público parte del patrimonio documental que permanece bajo resguardo de la biblioteca.
La Biblioteca Legislativa conserva documentos desde 1820
La participación de la Biblioteca Legislativa tiene otro propósito: acercar a la ciudadanía a un acervo histórico que, de acuerdo con Eva Linares, muchas personas desconocen.
La analista detalló que la institución conserva actas, expedientes, códigos y decretos desde 1820 hasta la actualidad, además de las cuatro constituciones originales del Estado de México: las de 1827, 1861, 1870 y 1917.
Este conjunto documental permite reconstruir la trayectoria legislativa de la entidad desde la Diputación Provincial de México hasta nuestros días. También reúne testimonios del trabajo realizado por quienes participaron en la elaboración, discusión y modificación de las leyes.
Linares señaló que los documentos permiten conocer no solo el origen de las normas, sino también los debates y las ideas que dieron forma a las instituciones mexiquenses.
La biblioteca cuenta, además, con un fondo reservado de libros antiguos, cuyos ejemplares más antiguos datan del siglo XVII. Según explicó, se trata de obras traídas de Europa, junto con materiales de México y otros países, como Francia, Inglaterra, Estados Unidos y España.
Estos libros constituyeron referencias para los legisladores de otras épocas. Linares explicó que es posible encontrar citas de esas obras en los debates que sostuvieron los diputados, lo que permite identificar algunas de las fuentes intelectuales que influyeron en sus argumentos.
Por ello, consideró que el fondo antiguo representa una parte importante de los antecedentes de los documentos legales que rigen actualmente al estado. Aunque algunas disposiciones se han modificado y otras han sido derogadas, los materiales permiten seguir la evolución del marco jurídico mexiquense.
La analista también destacó el valor de las actas y los diarios de debates. Recordó que en esos documentos pueden consultarse las discusiones de José María Luis Mora y de otros diputados constituyentes, cuyos intercambios, a su juicio, alcanzaban un nivel argumentativo importante.
Desde su perspectiva, revisar esas fuentes permite comprender cómo se construyeron los fundamentos de las instituciones y aporta materiales para la investigación histórica, el análisis del discurso y la formación académica.
Falta difusión para acercar el acervo a la ciudadanía
Durante la entrevista, Linares consideró que uno de los principales retos de la Biblioteca Legislativa es conseguir que más personas conozcan sus documentos y se interesen por consultarlos.
La analista aclaró que, desde su perspectiva, el problema no radica en la falta de mantenimiento o de atención para conservar el acervo. Afirmó que la biblioteca cuenta con el equipo necesario y con las condiciones para mantener los documentos en buen estado.
Lo que hace falta, señaló, es mayor difusión y despertar el interés de la población.
Linares consideró que los documentos históricos pueden servir para investigar cómo se construyó el Estado de México y comprender los fundamentos de sus leyes. También sostuvo que la lectura y la investigación permiten ir más allá de la información superficial que circula cotidianamente.
En su opinión, el acercamiento a las fuentes originales ayuda a formar una visión más amplia de la historia y del trabajo legislativo. Por ello, invitó a estudiantes, investigadores, periodistas y ciudadanos a consultar el acervo.
La analista también planteó una reflexión sobre la calidad del debate político. A su juicio, los diarios de debates y los discursos históricos permiten estudiar cómo se argumentaba en otras épocas y pueden ofrecer elementos para analizar las discusiones públicas actuales.
Durante la conversación, expresó su preocupación por lo que considera una pérdida del debate ideológico, al señalar que las diferencias políticas suelen derivar en reclamos, ofensas y agresiones personales, en lugar de discusiones sustentadas en argumentos.
Linares recordó que en los periódicos oficiales y los diarios de debates que resguarda la biblioteca existen discursos de distintas etapas de la historia nacional, incluidos los de Benito Juárez y Porfirio Díaz. También mencionó documentos con firmas de personajes históricos como Agustín de Iturbide y el general Ignacio Zaragoza.
Consideró que el análisis de esos discursos puede aportar herramientas para comprender el uso del lenguaje, fortalecer la argumentación y mejorar la calidad de las discusiones públicas.
La entrevistada extendió la invitación a conocer la Biblioteca Legislativa y consultar sus materiales. El recinto abre de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00 horas, de acuerdo con la información proporcionada por Linares.
Una calaverita reúne las voces de 156 personas
La diversidad de propuestas también se refleja en una calavera inspirada en las tradicionales figuras de alfeñique, elaborada por Pedro Ramírez Oliva, de la Secretaría de Administración y Finanzas.
La pieza utiliza totomoxtle pintado, lentejuelas y letras. Su superficie reúne palabras escritas por 156 personas servidoras públicas, quienes respondieron qué significa para ellas pertenecer a la Cámara de Diputados.

Entre los conceptos incorporados aparecen orgullo, trascendencia, equidad, solidaridad y esfuerzo. Cada palabra representa una manera de entender el trabajo y la pertenencia a la institución.
Además, las 156 personas firmaron la parte posterior de la calavera para dejar constancia de su participación.
Ramírez Oliva explicó que la propuesta busca honrar a quienes ya murieron, como parte de la tradición del Día de Muertos, pero también reconocer a quienes siguen vivos y contribuyen al trabajo cotidiano.
De esta manera, la calavera se convierte en una representación colectiva que reúne experiencias, valores y opiniones de quienes participaron en su elaboración.
Semillas que representan la vida y la identidad
Los materiales naturales ocupan un lugar central en otras piezas de la exposición. Jorge Martínez Gordillo presentó un cráneo elaborado con maíz, alubias, semillas de calabaza, linaza y chaquira, acompañado de un penacho con colores inspirados en las culturas mesoamericanas.
En la parte posterior se encuentra una representación del trono del Mictlán, con las figuras de Mictlantecuhtli y Xólotl. Los cráneos, la oscuridad y la piedra forman parte de una interpretación relacionada con el paso del tiempo y la importancia de valorar cada instante de la vida.

La composición vincula elementos de la cosmovisión prehispánica con la tradición de recordar a quienes han muerto. Sus materiales y figuras plantean una reflexión sobre la existencia, la memoria y el tiempo.
Otra propuesta elaborada con semillas fue presentada por Sebastián Californias, de la Unidad de Administración del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM).
Su cráneo tiene una base de amaranto y semillas. Cada elemento representa un aspecto relacionado con la labor de fiscalización.

El café simboliza el análisis y el criterio técnico. El chile de árbol representa la firmeza y la determinación. Por su parte, la flor de jamaica alude a la claridad y la rendición de cuentas.
El diseño también incorpora referencias a los edificios del OSFEM y del Congreso estatal, además del escudo del Estado de México y el lema “fuerza auditora”.
Californias señaló que alrededor de 40 personas de la Unidad de Administración del OSFEM participaron en la elaboración de la pieza. El resultado combina materiales tradicionales con referencias al trabajo que realiza su área.

Flores de cempasúchil y símbolos prehispánicos
La creatividad artesanal también se manifiesta en el cráneo descrito por Jenny García, de Comunicación Social.

La pieza tiene como figura principal a Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, acompañada de símbolos prehispánicos y flores de cempasúchil elaboradas mediante tejido.
García explicó que se trata de un trabajo artesanal. En la parte posterior también se incorporaron pequeñas calaveras personales, detalles que forman parte de la composición.
La combinación de flores, símbolos y técnicas manuales vincula la tradición del Día de Muertos con referencias culturales antiguas. Además, muestra el tiempo y la dedicación que requiere la elaboración de una pieza de estas características.

El trabajo colectivo detrás de cada cráneo
Las 14 piezas reunidas en la exposición reflejan distintas maneras de abordar una misma tradición. Algunas recuperan símbolos prehispánicos y materiales naturales; otras incorporan palabras, firmas, referencias a la vida institucional o documentos que forman parte de la historia mexiquense.
El concurso, organizado por la Unidad de Asistencia Social del Poder Legislativo, contempla la participación del público mediante votación y la intervención de jurados legislativos.
De acuerdo con la información proporcionada por las personas participantes, los tres primeros lugares recibirán tres, dos y un día económico con goce de sueldo, respectivamente.
La exposición permanecerá abierta hasta el 4 de noviembre, fecha en la que se espera conocer los resultados.
Más allá de la competencia, las propuestas permiten observar cómo el trabajo colectivo y las distintas experiencias de quienes laboran en el Congreso se expresan mediante materiales, símbolos y relatos diferentes.
En el caso de la Biblioteca Legislativa, la ofrenda también abre una puerta a documentos que ayudan a reconstruir la historia del Estado de México. Al mismo tiempo, recuerda la importancia de acercar ese patrimonio a la ciudadanía y de promover la lectura, la investigación y el conocimiento del trabajo legislativo.
De las semillas a las firmas de los constituyentes, cada cráneo cuenta una historia distinta. En conjunto, las piezas muestran que una tradición puede ser también un espacio para compartir conocimientos, recuperar la memoria y explorar nuevas formas de interpretar la identidad mexiquense.

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