Productores advierten que los bajos subsidios, la especulación internacional y el despido de técnicos agroecológicos ponen en riesgo la producción de maíz nativo en el Estado de México.
Sembrar una hectárea de maíz cuesta alrededor de 20 mil pesos, pero el apoyo del Gobierno Federal apenas alcanza 7 mil pesos.
Al mismo tiempo, los productores deben competir en un mercado donde el precio del grano se determina en la Bolsa de Valores de Chicago y con la importación de millones de toneladas de maíz, principalmente amarillo, procedente de Estados Unidos.
Frente a ese escenario, agricultores del oriente del Estado de México impulsan una respuesta propia: la primera tortillería de maíces nativos y agroecológicos del Estado de México, un proyecto que busca eliminar intermediarios, pagar un precio justo a los campesinos y ofrecer tortillas saludables a precios accesibles para toda la población.
Durante la presentación de la 41 Feria del Elote de Cocotitlán, y a pregunta expresa, el técnico agroecológico José Martínez Santiago advirtió que el campo mexicano enfrenta una competencia desigual frente a Estados Unidos, donde los productores reciben subsidios considerablemente mayores, mientras que los agricultores mexicanos absorben prácticamente solos las pérdidas ocasionadas por las fluctuaciones del mercado internacional.

México importa maíz mientras sus productores enfrentan una competencia desigual
Martínez Santiago lamentó que México, centro de origen y diversificación del maíz, continúe importando millones de toneladas de maíz amarillo proveniente de Estados Unidos.
Explicó que, aunque ese grano está destinado principalmente al consumo pecuario, existen datos que muestran que parte del maíz importado termina comercializándose para la elaboración de tortillas destinadas al consumo humano.
Añadió que esta situación ocurre mientras los agricultores nacionales enfrentan costos de producción cada vez más elevados y una rentabilidad cada vez menor.
El precio del maíz se decide en Chicago; las pérdidas se quedan en el campo mexicano
El especialista explicó que el valor internacional del grano prácticamente está determinado por la Bolsa de Valores de Chicago, lo que deja a los productores nacionales expuestos a la especulación de los mercados internacionales.
Recordó que el año pasado hubo una producción mundial abundante, los graneros se llenaron y el precio internacional del maíz descendió. Como consecuencia, a principios de este año el kilogramo llegó a venderse en apenas 5.50 pesos, una cifra insuficiente para recuperar la inversión realizada por los agricultores.
«Es una verdadera pena», expresó al explicar que producir una hectárea requiere una inversión cercana a 20 mil pesos, mientras que los subsidios gubernamentales apenas alcanzan 7 mil pesos.
Mientras los agricultores estadounidenses reciben subsidios que amortiguan las pérdidas provocadas por las variaciones del mercado internacional, los productores mexicanos enfrentan esas mismas crisis con apoyos mucho menores, lo que reduce su competitividad y pone en riesgo la permanencia del cultivo.
Por ello, consideró indispensable fortalecer los subsidios destinados al campo mexicano para equilibrar las condiciones de competencia y evitar que cada caída en los mercados internacionales termine golpeando directamente a quienes producen el alimento.
El maíz Chalqueño y el rescate del mejoramiento genético tradicional
Martínez Santiago destacó que la región oriente del Estado de México dio origen al maíz Chalqueño, una de las razas más emblemáticas del país y utilizada durante décadas en programas de mejoramiento genético e incluso para el desarrollo de híbridos.
Explicó que durante los últimos 60 años, la llamada Revolución Verde impulsó un modelo agrícola basado en fertilizantes sintéticos, pesticidas y semillas mejoradas, desplazando paulatinamente buena parte de los conocimientos tradicionales de los campesinos.
Como respuesta, las Escuelas de Campo, que actualmente integran a alrededor de 40 productores, trabajan en el rescate del mejoramiento genético tradicional de los maíces nativos.
En colaboración con agricultores como Don Mercindo y su familia, desarrollan variedades con plantas de menor altura para resistir mejor los vientos, mazorcas con mayor rendimiento y estructuras masculinas más vigorosas, preservando las características propias de los maíces nativos sin recurrir a modificaciones genéticas industriales.
La primera tortillería agroecológica del Estado de México rompe con los intermediarios
Ante los bajos precios del maíz, los productores decidieron crear en Cocotitlán la primera tortillería de maíces nativos y agroecológicos del Estado de México, una iniciativa que elimina la intermediación y permite que una mayor parte de las ganancias permanezca en manos de quienes trabajan la tierra.
El establecimiento compra directamente el maíz producido por las Escuelas de Campo, garantizando un grano libre de agroquímicos para transformarlo en tortillas que se venden a precios similares a los de cualquier otra tortillería del municipio.
Con ello, explicó el especialista, no solo mejora el ingreso de los agricultores, sino que también la población puede acceder a alimentos de mejor calidad sin pagar un sobreprecio.
«Resultaría fascista que quien tiene más dinero pague alimentos de calidad. Todos debemos tener acceso a estos alimentos», afirmó.
Acercar a productores y consumidores
Martínez Santiago consideró indispensable fortalecer la relación entre quienes producen el maíz y quienes lo consumen.
Explicó que muchas personas desconocen quién cultiva el alimento que llega diariamente a sus mesas, una desconexión que favorece la presencia de intermediarios y reduce las ganancias para los agricultores.
Cerrar esa brecha, sostuvo, permitirá fortalecer tanto la economía rural como el consumo de maíces nativos producidos en la región.
Despido de técnicos amenaza la transición agroecológica
Pese a los avances alcanzados desde 2022, el proyecto enfrenta un nuevo desafío.
Martínez Santiago informó que hace unas semanas la Secretaría de Agricultura notificó que varios técnicos agroecológicos de la región oriente del Estado de México dejarán de prestar sus servicios, pese a que acompañaban permanentemente el trabajo de las Escuelas de Campo y asesoraban a los productores durante la transición hacia prácticas agroecológicas.
Advirtió que la cancelación de estos contratos ocurre a mitad del ciclo agrícola, cuando la cosecha todavía no está asegurada, por lo que existe el riesgo de frenar el trabajo desarrollado durante los últimos años.
«La moneda todavía está en el aire y aún no viene de regreso», advirtió.
La Feria del Elote, vitrina de la resistencia del maíz nativo
Más allá de su oferta gastronómica, la 41 Feria del Elote de Cocotitlán se convirtió en un espacio para visibilizar los desafíos que enfrenta el campo mexicano: la baja rentabilidad del cultivo, la dependencia de los mercados internacionales, la necesidad de fortalecer los subsidios, la conservación de los maíces nativos, el impulso a la agroecología y la construcción de cadenas de comercialización más justas para productores y consumidores.
Asimismo, según lo expuesto por Martínez Santiago, también significa defender una forma de producir alimentos, fortalecer la economía de las comunidades rurales y construir alternativas para que sembrar maíz vuelva a ser una actividad rentable y con futuro.

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