Las remesas bancarizadas en México ya representan más de la mitad de las transferencias electrónicas enviadas por migrantes, una tendencia que fortalece la inclusión financiera, mejora la seguridad de los recursos y abre nuevas oportunidades de acceso al crédito para millones de familias, incluidas las del Estado de México.
De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), las remesas bancarizadas en México alcanzaron una participación de 50.4 por ciento en 2025 y de 52.7 por ciento durante el primer trimestre de 2026, superando por primera vez a las transferencias pagadas en efectivo.
Además, el estudio señala que este cambio refleja el esfuerzo realizado por la industria de remesas y el sistema financiero para incorporar a un mayor número de beneficiarios al sistema bancario formal.
Remesas bancarizadas ganan terreno
La tendencia comenzó a acelerarse a partir de 2020, año en que los flujos de remesas registraron un crecimiento importante. Desde entonces, cada vez más recursos enviados por migrantes mexicanos son depositados directamente en cuentas bancarias.
Actualmente, las remesas electrónicas representan 99 por ciento del ingreso total por remesas que recibe México, mientras que las transferencias para depósito en cuenta ya superan a las entregadas en efectivo.
Para entidades como el Estado de México, donde miles de familias dependen de los recursos enviados desde Estados Unidos, esta evolución representa una oportunidad para ampliar el acceso a servicios financieros y fortalecer la economía familiar.
Benefician a millones de hogares
El CEMLA destaca que en 2024 había 4.5 millones de hogares receptores de remesas, cifra que representó 11.3 por ciento de los hogares del país.
Asimismo, las remesas incrementaron en promedio 31 por ciento el ingreso de las familias beneficiarias, por lo que estos recursos continúan siendo una de las principales fuentes de apoyo económico para millones de mexicanos.
En este contexto, la bancarización permite que los receptores cuenten con un historial financiero que facilite el acceso a créditos para vivienda, micronegocios y proyectos productivos.
Mayor inclusión financiera y seguridad
Otro de los beneficios identificados por el organismo es la incorporación de más personas al sistema financiero formal, especialmente en comunidades rurales o zonas con altos niveles de marginación.
De igual forma, las remesas depositadas en cuenta favorecen la inclusión financiera femenina, ya que cerca de dos terceras partes de quienes reciben estos recursos en México son mujeres.
Además, el depósito bancario reduce riesgos asociados al manejo de efectivo, como pérdidas, robos o gastos inmediatos sin planeación, al tiempo que facilita una mejor administración de los recursos familiares.
El estudio también resalta que las remesas bancarizadas generan un registro verificable de las operaciones, aportan mayor transparencia y disminuyen la posibilidad de que estos flujos puedan vincularse con actividades ilícitas.
Impacto en la economía
Desde una perspectiva macroeconómica, el aumento de las remesas depositadas en cuentas fortalece la captación de ahorro dentro del sistema financiero y amplía la base de depósitos disponibles para el otorgamiento de créditos.
Por ello, el CEMLA concluye que el crecimiento de las remesas bancarizadas en México no sólo beneficia a los hogares receptores, sino que también impulsa la inclusión financiera, fortalece al sistema bancario y contribuye al crecimiento económico del país.

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