El miedo al sillón dental, el llanto previo a una consulta y la ansiedad que paraliza a niñas y niños en espacios médicos ya no se atenderán solo con anestesia o palabras tranquilizadoras. En el Estado de México, el sistema público de salud incorporó una nueva herramienta: perros de acompañamiento emocional que intervienen, de manera supervisada, durante la atención odontológica pediátrica.
Con el arranque del Programa Canino de Acompañamiento Emocional Infantil, el Gobierno del Estado de México puso en marcha un modelo pionero de atención humanizada, orientado a reducir la ansiedad, el estrés y el temor infantil durante procedimientos dentales.
El programa inició en el Centro de Especialidades Odontológicas del Instituto Materno Infantil del Estado de México (IMIEM) y opera como modelo piloto, con miras a su evaluación y posible expansión.
Un programa clínico, acotado y supervisado
La estrategia se implementa mediante un convenio de colaboración entre la Secretaría de Salud del Estado de México, el IMIEM y la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (CEPANAF), con apoyo del escuadrón K9 del Servicio de Urgencias del Estado de México (SUEM).
Las autoridades precisaron que la intervención canina se limita exclusivamente a la atención odontológica pediátrica. No contempla hospitalización, urgencias ni otras especialidades médicas.
La presencia de los perros ocurre únicamente durante consultas y procedimientos dentales, bajo supervisión médica, protocolos de bioseguridad y consentimiento informado de madres, padres o tutores.
La salud infantil también es emocional
Durante la presentación del programa, la secretaria de Salud del Estado de México y directora general del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), Macarena Montoya Olvera, subrayó que la atención médica infantil no puede reducirse al tratamiento físico.
Señaló que la incorporación de perros entrenados y certificados permite crear un entorno más tranquilo, disminuir el miedo y generar confianza en niñas y niños que enfrentan procedimientos odontológicos, además de tener un impacto positivo en sus familias y en el personal de salud.
Montoya Olvera destacó que este programa se inscribe en el enfoque humanista de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, al colocar el interés superior de la niñez, la innovación en salud pública y el bienestar animal como ejes de la política sanitaria estatal.
Respaldo científico y criterios éticos
El director general del IMIEM, Leonardo Cortés Algara, explicó que el programa cuenta con sustento científico internacional.
Detalló que estudios realizados por la Universidad Médica de Carolina del Sur, en Estados Unidos, documentan reducciones significativas en los niveles de ansiedad infantil, así como mejoras en la frecuencia cardíaca y en los niveles de oxigenación durante la atención médica.
Aclaró que el acompañamiento canino no sustituye ni interfiere con los tratamientos odontológicos, sino que actúa como un apoyo emocional complementario.
El programa se desarrolla bajo criterios clínicos, éticos y de bienestar animal, con protocolos estrictos de higiene, vacunación y supervisión permanente.
Perros rescatados y doble impacto social
Uno de los elementos distintivos del programa es que los perros participantes son animales rescatados, muchos de ellos provenientes de situaciones de abandono o maltrato, que tras un proceso de rehabilitación y entrenamiento especializado hoy cumplen una función terapéutica.
La directora general de CEPANAF, Alma Diana Maya, resaltó que estos animales, que también vivieron miedo, ansiedad y estrés, ahora se convierten en acompañantes emocionales de niñas y niños en momentos sensibles de su atención médica.
Subrayó que el programa genera una triple línea de bienestar: para los pacientes pediátricos, para sus familias y para los propios animales.
Equipos multidisciplinarios y bioseguridad
El modelo operativo contempla la participación de equipos multidisciplinarios, integrados por personal médico, enfermería, psicología, tanatología, médicos veterinarios y guías caninos certificados.
Las autoridades aseguraron que los animales se encuentran libres de enfermedades, bajo monitoreo veterinario constante y con tiempos de intervención regulados para evitar cualquier afectación a su bienestar.
Además de mejorar la experiencia de atención odontológica pediátrica, el programa permitirá generar información clínica y emocional, que servirá como base para investigación aplicada en salud pública, fortaleciendo el eje de ciencia e innovación del Estado de México.
Una nueva forma de atender a la niñez
Durante el evento también se realizó la nominación de nuevos elementos del escuadrón K9 del SUEM, integrando formalmente a los perros a los esquemas institucionales de apoyo.
Las autoridades coincidieron en que este programa representa una nueva forma de cuidar, donde la atención médica infantil no solo busca sanar el cuerpo, sino crear entornos más humanos, empáticos y seguros.
En el Estado de México, al menos en la atención odontológica pediátrica, la calma ya no llega sola: ahora puede hacerlo con una bata blanca… y una patita amiga.

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