En el Estado de México, especialistas advierten que la lactancia materna no solo alimenta, también construye vínculos. Sin embargo, el estrés, la depresión posparto y la falta de apoyo familiar pueden poner en riesgo ese momento clave para madres e hijos.
Bajo este enfoque, el Instituto Electoral del Estado de México se sumó a la Semana Mundial de la Lactancia Materna con la charla La salud mental y la lactancia materna, organizada por la Unidad Coordinadora de Género (UCG) para su personal.
La psicóloga Sandra Castillo Sánchez, del Hospital de Ginecología y Obstetricia del Estado de México, enfatizó que la lactancia debe vivirse sin presiones ni aislamiento.
“Ser mamá es un trabajo social; se necesitan redes de apoyo y corresponsabilidad”, subrayó.
Entre los factores que pueden afectar este proceso, mencionó el desempleo, las presiones sociales, los embarazos no planeados, la violencia familiar y, sobre todo, la creencia de que las mujeres deben enfrentar solas la crianza.
En el cierre, Luz María Goti Rodríguez, coordinadora estatal de Lactancia Materna y Bancos de Leche, hizo un llamado a la empatía social y recordó que los hombres requieren formación para asumir una paternidad activa.
Estas reflexiones coinciden con los lineamientos internacionales de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que este año subraya la necesidad de crear entornos de apoyo para madres y padres.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida podría evitar más de 800 mil muertes infantiles cada año en el mundo, pero su éxito depende en gran medida del acompañamiento social y laboral que reciban las madres.

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