A diez años de la implementación de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (Enapea), en el Estado de México —la entidad con mayor población adolescente del país— solo dos municipios la han aplicado con acciones formales y enfoque territorial: San Mateo Atenco y Tultitlán.
De estos, solo San Mateo Atenco ha puesto en marcha su plan en campo, con perspectiva de género. En los otros 123 municipios, la implementación es casi inexistente o depende de esfuerzos aislados y sin continuidad.
Aunque la estrategia nacional estableció en 2015 la creación de grupos estatales y municipales para adaptar las políticas públicas a nivel local, la mayoría de los 125 municipios mexiquenses sigue sin formalizar un plan propio. Esta omisión mantiene altos los niveles de fecundidad adolescente en la entidad.
La Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes fue lanzada en 2015 con dos metas claras: reducir en 50 % la tasa de fecundidad en adolescentes de 15 a 19 años para 2030 y erradicar los casos de niñas-madres de 10 a 14 años.
A pesar de esta ambición, en el Estado de México la implementación sigue siendo dispersa, desigual y poco efectiva.
Para su ejecución, la estrategia estableció que los 32 estados conformaran Grupos Estatales para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GEPEA). Estos grupos tienen el objetivo de estructurar y aterrizar la política pública desde lo nacional hacia lo local.
El esfuerzo fue coordinado originalmente por el Consejo Nacional de Población (Conapo), con la Secretaría de las Mujeres como secretaría técnica. Participan más de 20 instituciones, incluidos sectores de salud, educación, laboral y académico.
Para lograr mayor efectividad, surgieron los Grupos Municipales para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GUMPA), que operan a nivel local. Sin embargo, en el Estado de México solo San Mateo Atenco y Tultitlán cuentan con estos grupos activos.
San Mateo Atenco es el primero que realmente ha bajado el plan a tierra”, explicó Luis Alfonso Guadarrama Rico, catedrático de la UAEMéx y líder del Cuerpo Académico Sociotecnología, Gobierno y Comunicación.
Abundó que en 2015, este municipio ocupaba la posición 37 en el tablero estatal —de mayor a menor— por número de casos en adolescentes de 15 a 19 años.
En 2024 logró descender al lugar 40. Además, redujo sus casos de 368 en 2015 a 192 en 2024. En total, entre 2015 y 2024 acumuló 2,678 casos de maternidad adolescente en mujeres de entre 10 y 19 años.
La mayoría —66 %— solo alcanzó la secundaria como máximo nivel educativo, perpetuando un círculo de pobreza.
Tultitlán también cuenta con una estrategia municipal, aunque su implementación ha sido incipiente y discontinua. Esto refleja un patrón general en la entidad.
Obstáculos estructurales e institucionales
Uno de los principales problemas es la ausencia de presupuestos específicos y permanentes, así como la falta de mecanismos locales para articular la colaboración interinstitucional.
En 2015 se creó el Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GEPEA), pero sin recursos estatales etiquetados.
Desde entonces, ha recibido fondos federales por un total de 33.6 millones de pesos, según informes del Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GIPEA).
La ejecución en campo ha sido irregular y se ha concentrado en pequeños proyectos de intervención que no han durado más de un mes.
A lo largo de una década —según lo expresado por el profesor investigador Luis Alfonso Guadarrama— se han impactado 41 municipios, cuya problemática tiene distintas dimensiones.
Por ejemplo, municipios como San Felipe del Progreso, San José del Rincón y Temoaya han sido beneficiados hasta en tres ocasiones con estos fondos. En contraste, Ecatepec solo ha participado en dos, pese a ser el primer lugar en número de casos.
Chimalhuacán apenas en una, aunque reporta el segundo lugar en incidencia.
La aplicación de los pocos fondos públicos no parece sustentarse en la magnitud real del problema de salud pública en los 125 municipios mexiquenses.
¿Qué falta para avanzar ?
Para que los 123 municipios restantes repliquen el avance, es urgente:
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Que exista una ley que obligue a cada municipio a presentar un plan de prevención del embarazo adolescente, como ocurre con los planes trienales de desarrollo municipal.
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Recursos etiquetados desde la Federación y el Estado para financiar estas estrategias locales.
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Una visión estratégica a largo plazo, que no dependa de voluntades individuales o eventos fortuitos.
Sin estas condiciones, indicó Guadarrama Rico, la meta para 2030 se alcanzará únicamente por inercia demográfica, no por acciones institucionales concretas.
Propuestas y recomendaciones
El experto recomienda que la estrategia considere las particularidades territoriales y sociales, evitando una aplicación homogénea.
Además, destaca la importancia de:
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Incluir a jóvenes varones en las acciones de educación preventiva.
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Garantizar el acceso a insumos y servicios integrales de salud sexual y reproductiva para toda la población juvenil.
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Fortalecer los sistemas de evaluación para medir con rigor la efectividad de las estrategias.
La estrategia no puede ser letra muerta. Debe institucionalizarse con base legal, contar con presupuesto y mecanismos de evaluación sólidos para que funcione realmente”, concluyó Guadarrama Rico.
Prevalencia y rezago
Durante la última década (2015–2024), el Estado de México ha registrado un promedio anual de más de 39 mil nacimientos de madres menores de 20 años.
Aunque hay una ligera tendencia a la baja, los niveles siguen siendo alarmantes.
Solo en 2024, el sistema estatal de salud reportó:
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756 nacimientos de madres entre 10 y 14 años
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26,545 nacimientos de madres entre 15 y 19 años
En total, 27,301 nacimientos de madres adolescentes en ese año.

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