Rastros forenses: Sangre

Cualquier tipo de marca, signo u objeto que puede ser evidencia y relacionarse con un crimen es un rastro. La presencia de una persona en un lugar deja trasferencia física, pelo, fibras de ropa o fluidos en sus diferentes modalidades.

Edmond Locard (1877-1966) director del primer laboratorio forense creo la “Teoría de Locard”, la cual se refiere que “todos los pasos, los objetos tocados por él (sospechos), lo que deja incluso inconscientemente, servirá como un testigo silencioso contra él”.

Huellas o impresiones dactilares encontradas en vidrios o marcas de pintura, sangre o semen, todo eso es evidencia física, que pueden ser clasificadas en dos grupos:

Evidencia directa, es la que apoya la verdad del hecho y que no necesita deducción, un ejemplo de ello son los vídeos de seguridad que indica quien fue el autor del suceso delictivo.

Evidencia circunstancial, esta da indicios de un vínculo entre el hecho investigado y un tercero sin ser una prueba directa, estas pueden ser físicas como huellas o textiles, en cuanto a las evidencias biológicas serían los fluidos corporales, como semen o sangre, esto puede reducir el número de sospechosos en una investigación.

La sangre:

Este es uno de los fluidos corporales más importantes, ya que circula por todo el cuerpo, excepto las uñas. Este líquido está constituido por numerosos componentes como glóbulos rojos, blancos, plaquetas, plasma como componente líquido, proteínas, ácidos entre otros.

La cantidad de sangre que contienen cada cuerpo es basa en edad, altura, peso y sexo, un adulto puede tener entre 4.5 y 6 litros, su color es debido a la hemoglobina presente en los glóbulos rojos, aunque visiblemente es muy similar a la de los animales, químicamente no lo es.

La sangre es uno de los rastros encontrados con mayor frecuencia en la escena de un crimen violento y con mayor importancia para investigaciones forenses, porque proporciona importantes evidencias para la reconstrucción y en muchas ocasiones determinar el objeto que se utilizó para la agresión.

Las manchas sanguíneas han sido de estudio en la ciencia forense, su forma, ángulos de impacto, orientación, Salpicaduras, así como hemorragias petequiales. La cantidad y aspecto han permitido demostrar en un juicio de una forma simple los hechos ocurridos, evidenciando la posición de la víctima o del victimario y si hubo forcejeo, pudiendo ser recreando el evento trágico.

Tipos de manchas:

Transferencia: cuando un objeto con sangre entra en contacto con uno que no tiene.

Salpicadura o proyectada: cuando es expulsada por un objeto en acción o por una fuerza mayor a la gravedad, dependiendo la figura y numero, será la fuerza que se utilizó.

Escurrimiento: cuando la sangre se desliza desde la fuente productora (herida).

Impregnación: cuando impregna diferentes tipos de objetos (telas, colchones, tierra floja, etc.)

Limpiamiento: cuando hay intento de limpiado.

Según ángulo: el ángulo en que cayeron de 10 a 90 grados.
Según altura: variación dependiendo la altura.
Según superficie: el tipo de gota que se creara en superficies suaves (gota uniforme) o duras (gota irregular).
Por velocidad: hay una variación del tipo de mancha si la velocidad es Baja, Media o Alta.

Existe un protocolo de recolección, preservación y procesamiento de esta evidencia, al igual que productos químicos donde incluyen el luminol (sensible al hierro presente en la hemoglobina), para detectar la presencia de sangre en una escena del crimen.

Beatriz Aguilar Alejandrez

Egresada de Universidad Xochicalco con Maestría en Docencia Universitaria y Máster en Criminología, Delincuencia y Victimología por la Universidad Internacional de Valencia. Desde hace más de 16 años me enfoque en materia civil para apoyar a las familias y el bienestar de sus hijos.

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