Rúbrica

Yunes y Duarte: ruptura total

Aurelio Contreras
Escrito por Aurelio Contreras

El senador José Yunes Zorrilla decidió romper lanzas definitivamente con el gobernador veracruzano y “primer priista del estado” (cualquier cosa que eso realmente signifique) Javier Duarte de Ochoa.

Su salida de la sesión del Consejo Político Estatal del PRI del pasado domingo, justo antes de que Duarte hiciera uso de la voz para hablar de la “unidad” del priismo veracruzano, no dejaba lugar a dudas, desde entonces, de que su repudio al grupo gobernante en la entidad es abierto y en serio.

Él mismo se encargó de reafirmarlo cuando un día después, admitió que su salida del recinto exactamente antes del discurso de Duarte era un mensaje, que obedecía a un acto de congruencia.

En entrevista con el periodista José Ortiz Medina, lo reiteró: “claro que me salí con esa intensión, mi apoyo al PRI es total (así como) mi distancia con Duarte. Una señal, un mensaje para quien quiera verlo, de distancia y congruencia política y personal. Nada fue azaroso, todo tiene mensaje”, dijo.

Cuando los duartistas urdieron la aberrante gubernatura de dos años para acomodársela a su favor, quizás pensaron José Yunes Zorrilla, quien siempre se distinguió por ser rigurosamente institucional, se tragaría una vez más lo que en los hechos constituía una traición.

Porque la condición para que José Yunes se sumara a la candidatura de Javier Duarte como su coordinador de campaña en 2010, fue que una vez que éste llegara al poder, no le pondría trabas al peroteño para construir su propio proyecto político, que en sus cálculos se materializaría en 2016.

Al modificar la Constitución para que el próximo periodo gubernamental sea de solamente dos años, Javier Duarte faltó a su palabra y dejó en claro que busca colocar un sucesor a modo, que no lo meta a la cárcel una vez que concluya su gubernatura, siendo Alberto Silva Ramos quien mejor cubre ese perfil. No por lealtad, sino por complicidad.

Desde entonces, Yunes Zorrilla mostró públicamente su descontento por el agravio cometido, y a diferencia de otros actores, como su homólogo Héctor Yunes Landa, él no ha variado su discurso ni se ha dejado engatusar por los personeros que le han enviado para intentar “conciliar”. Porque nada hay que se pueda negociar con alguien que incumple reiteradamente con su palabra, comportamiento casi patológico de toda la generación de los “hijos de la fidelidad”.

¿Qué sigue para José Yunes? Política y cronológicamente, podría esperar sin problema a que concluya el infausto periodo de dos años con el que el duartismo aniquiló el desarrollo a corto plazo de Veracruz, gane quien gane la elección de 2016. Es joven y se mantendrá en el Senado hasta 2018, cuando concluye su periodo constitucional y se volverá a elegir gobernador de seis años.

Pero habrá que tomar en cuenta a las circunstancias. Si para reordenar el desastre político causado por el duartismo-fidelismo en Veracruz, desde el Altiplano le piden a Yunes Zorrilla ser el candidato del PRI en 2016 –lo cual se definirá hasta ese año-, sin duda no podrá negarse.

Sólo que si gana, nada le garantiza a los duartistas que no pisarán la cárcel. Y si ganara el Yunes panista, podrían jurarlo.

 

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