Opinión Sociedades de Pensamiento

Tiempo de conversión

TIEMPO DE CONVERSIÓN.

(reflexiones sobre la visita de Francisco, el Papa, a México)

· La clase política mexicana dominada por las tres grandes tentaciones: la riqueza, la vanidad y el orgullo.
· La Iglesia Católica mexicana, obligada a la transparencia

Toluca, estado de México; a 17 de febrero del 2016.- En Ecatepec de Morelos, la supuesta “patria chica” del gobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas, pero que tan abandonada tiene y tan poco le importa, el Papa Francisco expresó que la cuaresma es tiempo de conversión (referido en su visita papal, al arrepentimiento, al cambio y a la enmienda de conductas desviadas del pensamiento cristiano), “por aquél que busca separarnos generando alguna familia enfrentada, una sociedad dividida y enfrentada; una sociedad de pocos y para pocos …la cuaresma, tiempo para desenmascarar esas tres grandes formas de tentaciones que buscan degradar y degradarnos: primera, la riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan solo para mí y para los míos, Es tener el pan a base del sudor del otro o hasta de su propia vida.

Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta, ése es el pan que se le da de comer a los propios hijos”.

Francisco se refirió también a la segunda tentación, “la vanidad:” esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que no son como uno, la búsqueda exacerbada de esos cinco minutos de fama que no perdonan; la fama de los demás haciendo leña del árbol caído, va dejando paso a la tercera tentación, la peor, la del orgullo, o sea, ponerse en un plano de superioridad … sintiendo que no se comparte la común vida de los mortales, y que reza todos los días: ¡gracias te doy, Señor, porque no me has hecho como ellos!”

La cuestión es saber si el presidente Enrique Peña Nieto, el gobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas, y en general las clases política y empresarial involucradas en el “Pacto Contra México”, están conscientes y hasta dónde están habituados, como dice el Papa Francisco, que piensan que en la riqueza, en la vanidad y el orgullo, está la fuente y la fuerza de la vida. ¿Serán ellos los demonios de nuestros días con los cuales no se puede dialogar, pues han sido vencidos por las tres grandes tentaciones: la riqueza, la vanidad y el orgullo?

“Para la cultura anglosajona robar dinero de la comunidad es inaceptable”, según recojo de una lectura muy interesante: “Francisco entre los Lobos” (el secreto de una revolución), de Marco Polito, periodista italiano, especialista en religión y desde luego en la vida Vaticana. Lectura recomendable y obligada, naturalmente. ¿Y qué decir de la propia Iglesia Católica en México?

El Sumo Pontífice pidió por una parte a los obispos que “no minusvaloren el desafío” que el narcotráfico representa para la “sociedad mexicana”, incluida la Iglesia.

Pero también los conminó a ser “de alma transparente, y de rostro luminoso”, que enfrenten sus propios problemas, cara a cara, y regresar con la gente, el pueblo, allá donde esté, atendiendo sus problemas y necesidades. Con atención para Norberto Rivera Carrera, el “Arzobisto Primado de México”. Se trata del Papa que la Iglesia Católica y el mundo de hoy esperaba y necesita. No en balde llegó al lugar donde está. Por alguna razón de él se decía:

“Necesitamos un hombre de gobierno…alguien capaz de guiar a la Iglesia y de volver a unirla”. “Bergoglio evoca una Iglesia que salga de sí misma, que se dirija hacia la periferia, no solo geográfica sino también existencial”… Por ello se explican sus visitas a Ecatepec, Chiapas y la frontera norte: los suburbios de la globalización, los olvidados del mundo, los migrantes, indígenas, niños, jóvenes, ancianos y mujeres…

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Carlos Monroy Hermosillo

Carlos Monroy Hermosillo

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