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Piden Justicia para Romualdo Mondragón

Rocío Muñoz
Escrito por Rocío Muñoz

Toluca, Méx.-  “No perdí a un perro o a cualquier otro animal. Asesinaron a mi padre,  al ser que me dio la vida y exijo justicia”, reclama Mariela Elizabeth Mondragón  Santiago, hija de Romualdo Mondragón Primero, asesinado la noche del domingo  7 de junio en su hogar, por policías municipales en Villa Victoria.

Después del cierre de casillas de la jornada electoral, simpatizantes del PRI, PAN y policías municipales comenzaron una trifulca a las afueras del domicilio de Mondragón Primero, que se encuentra a escasos metros de donde se llevaba a cabo el recuento de los votos.

“Nunca nos imaginamos que irrumpirían en nuestra vivienda.  Tiraron de golpe la puerta… estábamos cenando cuando al menos 30 policías entraron a nuestra vivienda,  mi madre y yo pedíamos que nos mostraran la orden de cateo, pero en respuesta nos rociaron gas lacrimógeno e inmediatamente subieron a la habitación de mi padre para matarlo”,  relata Elizabeth, sumida en el dolor por la muerte de su padre.

Mientras retiene el manantial salado de sus ojos para no estallar en llanto, rememora que después de que los asesinos de su padre abandonaron la vivienda, subieron a la recámara donde todavía encontraron con vida a su progenitor.

“Mi padre  seguía con vida, lo bajamos de la habitación como pudimos y al llegar afuera para llevarlo al médico, los policías ordenaron que allí lo dejáramos, que si dábamos un paso más acababan con nosotros”, pronuncia con el dolor incrustado en el corazón.

Con voz potente mientras empuña el micrófono –al ofrecer una conferencia para pedir justicia-, rechazó que Romualdo Mondragón fuera colaborador del candidato del PAN a la alcaldía de Villa Victoria. ”Jamás participó en cuestiones políticas, ese día salió a ejercer su voto como cualquier ciudadano (…) no era ningún político, era una persona trabajadora (… )  empezó su oficio desde los 14 años. Trabajó de albañil y taxista toda su vida, el pueblo es testigo y por eso está indignado”,  señala.

Y agrega: “Jamás mi padre anduvo en malos pasos. Se ganó la vida honradamente;   exijo justicia y seguridad para mi familia”, reclama una y otra vez, desesperada por encontrar eco en las autoridades de gobierno, las mismas que pudieron impedir el homicidio de Romualdo Mondragón Primero.

Recuerda también que mientras los municipales  atacaban a su padre,  sus hermanos, su madre  y ella eran encañonados, “Fue indignante.  La casa la dejaron desecha, nos trataron peor que si fuéramos asesinos ( …)  bueno, ni siquiera a ellos lo tratan así. Nosotros no le debíamos a nadie toda la gente n el pueblo lo sabe”, dice.

Ahora -como hija mayor-,  será ella quien asuma la responsabilidad de su madre y sus  seis hermanos  y aunque no le pesa, ya que desde temprana edad ha colaborado con gastos, con su empleo como trabajadora doméstica, no  le  resultará tan fácil.

“Mi salario no me alcanzará para mantener a mi familia, no es justo, estoy indignada, dolida. Nunca imaginé que me arrebataran así mi padre que era un hombre ejemplar”,  lamenta mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas.

De pie, dijo, y con la frente en alto luchará hasta el final para limpiar el nombre de padre y hacerle justicia: “Él no era u delincuente o político; Pese a que no tengo dinero para moverme no quiero ayuda de ningún político de ningún gobierno lo que quiero es justicia así no tenga que comer o con qué vestirme o calzarme”

La familia de Mondragón Primero solicitó  al gobierno de Eruviel Ávila, les otorgue seguridad, toda vez que temen por sus vidas, pues aseguran que en días recientes elementos de la policía rodearon nuevamente su casa.

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