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Veneranda Mendoza
Escrito por Veneranda Mendoza

La indignación ante la exigencia de tres consejeros del IEEM (Palmira Tapia, Gabriel Corona y Miguel Ángel García) se les acabó a los partidos políticos mexiquenses cuando el propio consejero del Instituto Nacional Electoral (INE) Marco Antonio Baños les advirtió que la paridad de género debe ser horizontal y vertical. Por eso, a marchas forzadas, el fin de semana todos trabajaron en reconfigurar sus candidaturas.

Cada uno, por mandato de la ley y de los órganos electorales, debe tener 62 candidatas a presidentas municipales, pero el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sólo tenía 15.

Parecería un tema menor por solucionar. En teoría, Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) tienen mucho margen de maniobra porque están obligados a salvaguardar los entre 20 y 5 candidatos con mayores posibilidades de triunfo (por cierto, en los municipios más importantes de la entidad), de tal manera que las candidatas pueden ser ungidas en el resto de los casos.

Sin embargo, el más entrampado es el tricolor, obligado a retener al menos las 97 demarcaciones que gobierna y, por tanto, con un menor margen de movimiento.

Sólo por citar algunos ejemplos; en Ecatepec, el gobernador Eruviel Ávila se niega a deponer a Indalecio Ríos, pero Norma Ponce y su estructura, amparados en la equidad de género y en el hecho de que al menos han recorrido el municipio, pugnan por la postulación.

En Temoaya, donde tanta inconformidad ha provocado la designación de Apolinar Escobedo Ildefonso, postular a una mujer parecería la salida más viable, pero se trata de una zona en la que, por usos y costumbres, debe llevar el mando un hombre.

En Lerma, si le dan la oportunidad a la diputada local Gabriela Castilla en lugar de al “gallo” del alcalde con licencia, Erick Sevilla corre el riesgo de quedarse sin nada, pues recordemos que los presidentes municipales del tricolor solicitaron licencia definitiva.

Los enroques políticos se complican, cuando se agregan los económicos: ¿quién reintegrará a los candidatos virtuales el desembolso, nada menor, que realizaron en precampañas?

Por esta razón, al menos en el PRI, y no dudo que también en otros partidos, la salida fácil será buscar argumentos legaloides para evadir la disposición que obliga la paridad de género en las candidaturas, olvidándose de que tanto a nivel nacional como local fueron los titulares de los Ejecutivos, de extracción priísta ambos, quienes las promovieron y tanto presumieron.

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