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Veneranda Mendoza
Escrito por Veneranda Mendoza

Unos meses bastaron para que partidos políticos y autoridades burlaran la ley electoral de avanzada que ellos mismos avalaron. Al menos en el Estado de México, la cuota de género se cubrirá con sindicaturas y regidurías, pero no con postulaciones a las alcaldías; los candados para evitar el uso de programas sociales con fines clientelares lograron ser burlados por la vía política y las candidaturas independientes que tanto enarbolaron corren el riesgo de quedarse en el camino por tantos obstáculos jurídicos.

La cuota de género en los comicios fue promovida en la entidad por el gobernador Eruviel Avila a través de una iniciativa que turnó el año pasado a la Legislatura local, en el afán de garantizar 50 por ciento de candidaturas propietarias a mujeres.

Los consejeros Palmira Tapia, Gabriel Corona y Miguel Ángel García advirtieron, sin embargo, que la paridad es vertical, pero no horizontal, señalamiento que incomodó a representantes de 10 de los 11 partidos representados ante el IEEM, incluido el tricolor y sólo a excepción de Encuentro Social.

En muchos de los casos, en todos los partidos, las mujeres postuladas no son las más capaces, ni las más preparadas, ni las de mayor experiencia o trabajo dentro del partido, sino esposas, hijas, familiares o amigas cercanas de los hombres que controlan los institutos políticos.

A través de la Legislatura local, los partidos afines al tricolor también pasaron por alto la prohibición de operar los programas sociales de alimentación y entrega de materiales durante la época de veda electoral; algunos de ellos podrán ser entregados por el Gobierno Estatal.

Y aún cuando existe una cuarentena de interesados en convertirse en candidatos independientes en las contiendas de ayuntamientos o diputados locales, posiblemente pocos concreten sus anhelos debido a los rigurosos requisitos que, mediante la ley, los políticos les impusieron. Innegable es, con estos antecedentes, la partidocracia! Las elecciones no son una práctica, mucho menos una fiesta, ciudadana.

Hace bien el PRI al no fiarse de los resultados que les arrojan las casas encuestadoras, porque “el que paga, manda”; por esta razón, Erasto Martínez, el real operador en la dirigencia estatal, contrató un ejército de chavos, a los que les pagó 200 pesos por cada determinado número de cuestionarios, para conocer la opinión ciudadana sobre sus gobiernos en los tres niveles.

Y si alguien tenía duda del poder de Martínez Rojas en el PRI mexiquense, apenas hace unos días fue presentado por el propio Carlos Iriarte a todos y cada uno de los empleados del tricolor como un personaje “muy importante” en el PRI.

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